sábado, 25 de febrero de 2012

¡Los ojos del amor no te dicen nada!

Fue un día sin humo, al menos hasta el principio
venía de carreras de velas
de cartas reveladoras
inundadas de respuestas.

 Y qué?


Egipto queda muy lejos, qué pueden tener para decirme
sus dibujos si nunca los vi,
si siempre estuvieron del otro lado
sucediendo
sucediéndose.
Ahora pretenden venir a darme respuestas
a esas preguntas que siempre quise (y quiero) suponer que no existen.

Igual no pude evitarlo.
Caer, sorprendida, por entre los túneles de sus colores.
¡Eran dorados!
Bastante poco parecidos a los túneles de telas de lana
que en cumpleaños de gente inocente
pretenden simular que uno está pasándoselo bien,
mientras gateando entre su olor nauseabundo
uno no puede ver qué hay del otro lado;
y el único anhelo posible es salir de allí.

Berretas.
Como los animadores,
los egipcios y sus frases reveladoras
como sus colores,
y el despertar de los días,





Acá estamos.

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