sábado, 28 de mayo de 2011

Casi telgopor

Tenía el pelo planchado en forma de cuadrado y los labios como dos churrascos a punto de explotar.
Tomaba con ardor cualquier sustancia similar al alcohol de baño que pudiera encontrar a su alcance.
Los pantalones engominados le succionaban la casi cintura y una remera ajustada de neoprene oficiaba de vestido de reina.
Caminaba de un lado a otro como confesando al viento con cada paso que su vida era lo más parecido a la frustración que uno pudiese tolerar, por su cercanía absolutamente penetrante al infierno.
Sus pupilas no tenían un sólo destello y sus manos actuaban como impalpables pinceladas de tinta china.


Se sabía ausente y abandonada.
Se sabía resto de destello de lo que pudo ser.
Se sabía nada, cero, alquitrán, agua hirviendo.


Era resto de mujer. De humano. De futuro prometedor. De rinoceronte, de cucaracha, de belleza, de celofán. Era resto de algo.


Que nunca pudo encontrar.




Que nunca va a ser descubierto.

1 comentario:

  1. cata, me fascinan las formas de tus relatos. Quizás todos seamos restos de mujer, de hombre también, de futuro, rinoceronte, cucaracha, belleza y celofán, en busca de algo que no vamos a encontrar, pero construyéndonos en esas piezas. te quierooooouuuu aunque hoy no te crucé :(
    tengo planes para proponerte :D

    Lu

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