El rayito de sol se ahogó por un baldazo de agua.
Sus destellos fucsias aún agonizan en la maceta de cartón.
La tapa de la cañería está floja.
Cuando le pasan por encima chilla, anunciando una llegada.
O una partida.
La puerta cruje.
El pasillo hace zig-zag.
Las botellas se acumulan,
se entrelazan con respeto.
Admirablemente todos ellos
tienen un lenguaje.
Asonoro para la humanidad
que jamás comprenderá
a la lluvia y su sonido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario