jueves, 29 de octubre de 2009

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Jugando con el humo de algún que otro cigarrillo, mirando en la ventana como las gotas de lluvia se disolvían para formar parte del charco.
Un minuto más, o dos... No lo sé.
Los segundos, los minutos, se habían evaporado por alguna fuerza oculta, oscura, de la naturaleza.
Quizá la invasión del smog con alguna sustancia extraña de la lluvia la habían llevado, nuevamente, por el laberinto de la memoria.
Una canción de fondo que se repetía, algún sonido oculto detras de las paredes; en otro continente...
Diapositivas de arcoiris volando, involucrándose con el humo, son su ser. Su existencia.
Una campana.
Disolución.

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