lunes, 22 de junio de 2009

Espejismo

Después de miles de procesiones de ideas
impolutas,
me detuve a contemplar
en la densidad del aire nocturno
a las ondas de humo que se formaban
y se disolvían
contaminando mi atmósfera
en medio del cielo
oscurecido,
por culpa de tantas miradas
desnudándolo;

Algún campo magnético
sumergido en el laberinto
de mis ideas
me llevó al desierto de imágenes
desveladas que,
involuntariamente,
llegaban para perturbarme.


Y ahí me encontraba
en un lugar en donde
no existían las noches,
y en donde los colores
del sol se deformaban y
se convertían en frío.



Ahí estaba, sin piernas
sin brazos
sin ojos
sin orejas.



Allá estaban,
muy lejos,
mis piernas
mis brazos
mis ojos
mis orejas.


En aquel lugar tan lejano,
en donde había dejado
tantas cosas.

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